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jueves, 20 de diciembre de 2012

Conflicto religioso en Colombia, miradas desde una perspectiva secular.





M. Alejandro Lemus
Adiminstrador Publico Territorial.
Ocaña, 20 de diciembre de 2012.
 
Reflexion sobre el conflicto religioso colombiano y el papel del ateísmo en el contexto religioso y espiritual de la sociedad colombiana. 

El secularismo como parte del conflicto religioso a través del presunto Estado laico.

¿Existe un conflicto religioso en Colombia? En la aparente paz civil, consideremos la anterior pregunta, pues de manera constante el nacimiento y crecimiento de diferentes tipos de creencias o instituciones religiosas muestran que es necesaria la reflexión sobre este tipo de fenómenos sociales tan poco hablados. Los ateos no debemos ser indiferentes, estamos en medio de una conflictividad tal vez espiritual o moral, ritual o mística impuesta desde el Estado y desde la confesionalidad de una gran mayoría en Colombia. A pesar de que el Estado Colombiano se expresa como un Estado social de derecho, la Carta Magna exhorta a dios en su preámbulo:  “…invocando la protección de Dios…” presentando así una clara posición religiosa y desde luego, la representatividad de millones que así lo creen. Por otro lado, existe en Colombia una ley sobre libertad religiosa, (133 de 1994) donde se expresa que “el Estado no es ateo, agnóstico, o indiferente ante los sentimientos religiosos de los colombianos” garantizando la libre confesionalidad, la libertad de culto, su expresión pública o privada, aclarando que “Ninguna Iglesia o confesión religiosa es ni será oficial o estatal” dado que la constitución del 91 separa a la iglesia católica del Estado.

Pues bien, está ley permite libertades religiosas, de culto, de creencias o la ausencia de éstas (capítulo II, art 6 numeral A.). Así pues, desde el Estado se confirma la existencia de un dios, que por lo tanto es el dios de los colombianos. Según lo anterior, se da una generalizada idea de la existencia legal de dios como un ente jurídico para el Estado y un ente divino-legal para la nación. Choca la supuesta neutralidad del Estado colombiano con el preámbulo de la constitución y es demostrable la falsa libertad religiosa o el falso carácter laico del Estado Colombiano.  De esta forma, “Para que Colombia sea un Estado verdaderamente laico, debe en primer lugar eliminarse del preámbulo de la Carta Magna el nombre de Dios” (Gamboa Ben-Eleazar 2011), pero quienes promovemos la neutralidad del Estado o su laicisidad, debemos ser consientes de que millones de personas independientemente de la forma, creen en el dios invocado por la constitución. Esto pone al descubierto un reto, el de sortear en este conflicto religioso que nos involucra, el proyecto neutral del Estado entre todas las creencias de la gran mayoría incluso de quienes ocupan cargos públicos.

 Tener en cuenta que la misma ley le otorga a las instituciones religiosas autonomías financieras y convenios o contratos que se estimen convenientes y que existe aun “el reconocimiento de personería jurídica de derecho público eclesiástico a la Iglesia Católica y a las entidades erigidas o que se erijan conforme a lo establecido en el inciso 1o. del artículo IV del Concordato, aprobado por la Ley 20 de 1974”. (Articulo 11, Ley 133 de ‘94) para entender la complejidad existente al interior del Estado colombiano en este tema y,  que en medio de este conflicto entre confesiones y creencias por la toma del poder y sus atribuciones “púdicas”, debemos concretar acciones que permitan una verdadera libertad y desde luego una verdadera liberación del Estado respecto a sus paradigmas morales que en evidentes hechos contradicen la resolución de problemas estructurales de la sociedad colombiana, dadas lógicamente por el desenvolvimiento de un conflicto silencioso: El religioso. [1][2]



[1] Revista Nova Et Vetera, de derechos Humanos. Escuela Superior de Administración Pública. Pág. 43-54
[2] http://www.banrepcultural.org “Estado laico y catolicismo integral en Colombia. La reforma religiosa de López Pumarejo”. Ricardo Arias.
3 . imagen 1 :  elmurodelbarrio.blogspot.com
4. Articulo resumen.  

jueves, 3 de mayo de 2012

La religión antagoniza con el desarrollo de la Humanidad






 Religion Y Futuro

 

En bachillerato, solo en clase de religión daban como cierta la teoría creacionista de la vida, en la que dios de la nada trajo hombre y mujer al mundo como imagen y semejanza de él mismo, unos miles de años atrás y los condenó a pasar trabajos forzosos y padecer sufrimientos por comer del fruto prohibido…   “el conocimiento”, mientras tanto en biología, historia, filosofía, química y geografía nada de eso era de obligatorio aprendizaje, sin embargo, la mayor parte de las veces las ciencias no ocuparon el lugar que debieron tener.

El conocimiento, fruto prohibido de la humanidad, el saber y descubrir dudas e inquietudes humanas, siempre será censurado por cualquier religión que pretenda imponer sus consideraciones, que sabemos vienen de la especulación y la imaginación milenaria. Recordemos pues el caso típico de galileo galilei, para tomar una idea de lo que representa la religión en estas cosas, obstructora del desarrollo humano, de los avances científicos, de la búsqueda de la verdad liberadora, que busca solo la obnubilación enfermiza de las mentes menesteres de protección divina y ausentes de fortaleza espiritual, consiguiendo objetivos que van desde la alienación social hasta el usufructo bendito de la fe.
Los escépticos confesamos respeto a las costumbres populares, a las expresiones de conexión a ciertos fenómenos y acontecimientos sobrenaturales. Sin embargo, manifestamos una profunda preocupación social y filosófica frente a las trabas e impedimentos que chocan ante las nuevas condiciones mundiales, que exigen de nosotros actitudes abiertas y honestas hacia las problemáticas estructurales de la sociedad y del planeta. 

Latinoamérica experimenta un acelerado crecimiento de sectas religiosas derivadas del protestantismo, la de mayor crecimiento es la Iglesia pentecostal, tal vez la mas radical de todas, practicante del único dios, que refleja un oscuro futuro si de actitudes abiertas y honestas exigimos los ateos. 

Planteamos sobre la base de las pruebas científicas la evolución como un proceso, como un medio. Al contrario, la religión cristiano-católica expresa un creacionismo irracional desde la base de las creencias y la fe, como un hecho, como un fin. Y es precisamente ese fin, lo que convierte a las creencias, en posturas antisociales, deshonestas o más bien antihumanas y anti-planetarias.

Sabido entre nosotros que la anti humanidad se apodero por siglos de la sociedad, que desde el poder hegemonizó toda conducta, todo pensamiento, toda disciplina. Capturo de manera trágica pensamientos en avanzada y etiqueto toda una época. La edad Oscura. Retrocedió en años valiosos a la ciencia, persiguió, decapitó y torturó a miles, como el espanto del desarrollo. Desde la preocupación secular, tendemos a asimilar lo pasado con la continua orientación moderna de las creencias y la fe, donde el individuo pierde desde todo punto de vista, su esencia humana y colectiva, desde la autoexclusión de las formas de vida generales, hasta la indiferencia total a los procesos sociales de la sociedad moderna y su desarrollo científico. 

Las consecuencias para el futuro del planeta pueden estar sujetas a consideraciones mitológicas, al igual que las soluciones a los problemas presentes que también estan y estarán sujetos a las especulaciones ausentes de evidencias y de toda explicación racional, formalizando así un oscuro proyecto dedicado al ocultamiento de las condiciones objetivas y un freno a la búsqueda de la verdad científica, tan necesaria a la misma evolución y destino de la humanidad. 

*la palabra Irracional es vista acá desde un punto de vista sociológico y antropológico.  

Alejandro Lemus . 03 de abril de 2012

viernes, 23 de marzo de 2012

La ruta de mi Ateismo


Mario Alejandro Lemus.

Antes de cumplir los 15 Años, comencé a preferir las pequeñas y temporales verdades de la ciencia, que las grandes e infinitas mentiras de la religión, y en ese camino indudablemente se atravesó el colegio donde estudie mi bachillerato, antagónicamente llamado Nuestra Señora de Fátima.

Recuerdo mis 16 años, cuando empezaba la clase de “religión”, en la que, cada vez me sentía incomodo, pues creía que esa materia debería parecerse más a una clase de historia, pero  se trataba de oraciones y valores “católico-cristianos” predicados por un profesor diacono de una Iglesia católica cercana a mi barrio, contradictoriamente de nombre Pastor, del que recuerdo llegaba cantando con alegría. Ese momento servía más para pasárnosla de desordenados tocando fuerte los pupitres al son de los aplausos.  Eran los primeros años del nuevo siglo, la ciencia cada vez más rápido va aportando a la humanidad luces sobre el pasado, el presente y el futuro, datos interesantes que no valían la pena ser apartados de nuestra adolescente vida,  pero lamentablemente era así. De todas formas me resistía a recibir ese tipo de educación religiosa contraria a mis apreciaciones, eran los meses en que dios ya no existía para mí.